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Superficies de Placer

Obra expuesta en Art Río 2024. Programa SOLO: Manu Brandazza. Curaduría: Ademar Britto. PASTO Galería. del 25 al 29 de Septiembre de 2024. Río de Janeiro, Brasil

& en El Espacio 23. Residencia Artística. Noviembre/Diciembre 2025. Miami, EEUU

Texto Curatorial: Juan del barro


Los ríos, esas venas abiertas de la madre Tierra, se encuentran en peligro. Y cuando el paisaje se vuelve crítico, los ríos hablan -para quien quiera o pueda escucharlos. La obra de Manuel Brandazza nos invita a esa escucha amorosa, mergulhando en los misterios de la vida subfluvial, traduciendo la voz del agua a un nuevo lenguaje artístico creador de una belleza sublime, movilizante. Brandazza comienza esta serie artística cuando la mayor bajante histórica del río Paraná vuelve visible, de manera trágica, el barro seco del lecho del río. La emergencia del barro indica el desastre ecocida producto del ataque extractivo contra los cuerpos-territorios. Su arte no es de denuncia literal; sin embargo, la contemplación de esta obra, especialmente en el nivel de la sensación, de aquello que percibimos más allá del ojo-retina y que captamos con el cuerpo, en su dimensión micropolítica, inmanente, nos obliga a la reflexión sobre nuestra responsabilidad (y nuestra habilidad de respuesta) como especie en esta masacre, y sobre nuestra posibilidad de repararla. Quisiéramos ya no ser esa humanidad dominadora y destructora del mundo.


Frente a la emergencia del barro seco por la sequía y los incendios forestales, Brandazza se instala en el corazón del problema. Como el hornero, se propone habitar el barro; hacer del barro nido y sustento: base material de su fantasía exacta. Artesano entregado a la legalidad propia de la tierra y el agua, deviene entonces Juan del Barro/ Joao do barro. Nos envuelve en el universo de la belleza surreal y la magia del fondo del río, en una burbuja del Paraná encantado por una nueva mitología de seres espléndidos. El Paraná se vuelve, entonces, como el Ganges, un río sagrado: una fuente de vida que es necesario venerar y defender. Esta micropolítica artística de amplificación del lenguaje de la biosfera devuelve al arte su función mágica ancestral. Sobre el fondo del río vuelto mural, el artista realiza cotidianamente un riego ritual con el que le devuelve la vida al barro seco, como un acto psicomágico que lleva a cabo a escala micro la sanación que la humanidad debería realizar a escala planetaria.


En este espacio sagrado de ensueño encontramos fabulosos seres transespecies montados en resplandeciente seda perlada que, como joyas en el barro, remiten tanto al mundo de la moda -del que proviene Brandazza- como al infinito repertorio de formas de la naturaleza. En el centro de la escena, una escultura-entidad (“Entre Ríos”) combina en sus formas barrocas matelaseadas los atributos de animales subacuáticos, humanos y vegetales sobrenaturales. Una lujosa deidad, cuya extraña belleza nos conmina a la adoración. Allí intuimos la imaginación de lo que todavía no existe, sentimos los gérmenes de futuro de un mundo en potencial, en el que somos capaces de decidir nuestro destino en la Tierra. Del contraste de la seda, las perlas y el barro nace un proyecto estético neobarroso glam que es también una apuesta a un ambientalismo queer y transpespecie. Este universo mágico se complementa con delicadísimos cuadros de barro esgrafiado que, dispuestos a ambos lados del mural y la escultura principal, recrean la belleza de las formas de vida fantásticas y reales, humanas y animales, sustentadas por el río y sus alrededores. Como la pesca artesanal, esta ceremonia es una celebración de la reproducción de la vida, de su sustrato vital. Reencantar el Paraná significa entonces reconocer su magia, su agencia, su potencia vital de creación y transmutación, la belleza inconmensurable de su entidad espiritual. El trabajo de Manuel Brandazza/ Juan del Barro nos despierta el cuerpo vibrátil, agudiza nuestra sensibilidad, y nos hace intuir nuestra capacidad para sanar el reino de este mundo y su índice de redención. La escena trágica del ecocidio transmuta, e insinúa una promesa de vida posible. Del barro venimos y al barro vamos.

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